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"A la escritura hay que llevarla a explorar"

A la escritura hay que caminarla, paso a paso, entre bocanadas de aire, contemplaciones, subidas, bajadas, rectas y pausas. Sí, a la escritura hay que moverla, hay que sacarla a pasear. Es como llevar a nuestra creatividad a hacer gimnasia. Cuando nos aventuramos a la experiencia enriquecedora de salir de casa, como exploradores en busca de ideas y sorpresas, dejando la zona de confort, dispuestos a dejarnos llevar por la odisea que nos espera, sin olvidarnos los prismáticos, con los cuales animarnos a contemplar más allá, es probable que encontremos algún tesoro mágico a la vuelta de la esquina. Cuando hablo de tesoro no me refiero a una moneda o billete, o a una joya onerosa o algo por el estilo -aunque eso también pueda convertirse en un interesante material para crear- a lo que me refiero es a dejarnos encontrar por el asombro de las pequeñas y simples cosas, que laten alrededor y que siempre tienen algo para contarnos si les prestamos atención. Todo, absolutamente todo, atesora una historia que lo hace ser lo que es y que le otorga un valor especial, un significado singular. El escritor es aquel observador que vive al acecho, con la intención de cazar la esencia de todo lo que lo rodea, para convertirla en la materia prima de sus relatos o novelas.


En su libro “Cómo ser un explorador del mundo”, Keri Smith nos habla de la “Maleta Metafórica” (termino utilizado por la autora que inspiró esta categoría del blog) como “un lugar donde coleccionar y registrar los descubrimientos. También es un museo, tu propio museo con tu visión personal del mundo”. Según dicha autora: “En todo momento, sin importar en dónde estés, hay cientos de cosas interesantes a tu alrededor que merecen documentarse”. Al leer aquello inmediatamente pensé en el equipaje que guardaría en esa maleta de la que nos habla Keri Smith, entonces se me ocurrió que cada descubrimiento o experiencia que coleccionamos en la maleta es nuestro tesoro metafórico: un objeto, un ser, un suceso, un encuentro, lo que sea que capte nuestro interés de manera instantánea y nos genere admiración, convirtiéndose en algo único para nosotros e inspirador.


Ejemplo extraído del libro “Cómo ser un explorador del mundo” de Keri Smith:


“Un Mundo Mágico: Reúne objetos con cualidades mágicas. Crea historias acerca de ellos para acompañar tu colección”.



En los siguientes posts compartiré contigo algunos de mis Tesoros Metafóricos…

¿Cuáles son los tuyos?


Hasta la próxima…

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