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"Hallazgos que inspiran"


Un escritor es antes que nada un gran observador que indaga, que busca, que se pregunta. Es alguien en constante intriga por los seres, sus acciones y todo lo que mueve al mundo. La imagen que, por lo general, se tiene de un escritor es de alguien nostálgico, siempre encerrado junto a su escritorio y a disposición exclusivamente de las musas. Pero, lo cierto es que las historias no siempre llaman a su puerta, muchas veces debe ir en busca de ellas, para lo cual se aventura, en cualquier horario, a paseos improvisados -lejos o cerca- por calles conocidas o extrañas, dispuesto a ser sorprendido por nuevas experiencias.


Precisamente, aquellos días en los que ocurrió el gran hallazgo, me encontraba recorriendo un lugar que hace tiempo había soñado visitar. Quizá por ello mi ser parecía levitar en cada paso, entusiasmado por descubrir los secretos escondidos en cada sendero. Mis ojos, intrusos, conquistados por el asombro, intentaban atesorar en sus retinas los detalles de cada recodo. Las endorfinas brincaban en mi cuerpo, envuelto por un aire veraniego que acariciaba las casas vestidas de cuento, para luego arremolinarse en los callejones floridos y estrechos. ¿Será que los mágicos encuentros suceden cuando uno está más receptivo a los misterios del universo? Lo cierto es que mis sentidos parecían más despiertos y mi curiosidad -expectante- me impulsaba a contemplar cada rincón con mayor atención. Y fue allí, en ese instante pleno, cuando la vi. Estaba afirmada sobre una rama. Me acerqué despacio para no asustarla. ¿Acaso era real o imaginaria? ¡Qué maravilla sus alas! Las hebras del sol salpicaban de luz su belleza tornasolada. Me quedé paralizada hasta que la persona especial, que me acompañaba en la caminata, capturó aquel hallazgo con su cámara fotográfica. ¿Qué era aquella figura azul verdosa?... Una libélula, pero su color la hacía única. ¿Qué significaba? Entonces mi imaginación encendió su lámpara y comenzaron a dibujarse en mi mente ideas -aquel descubrimiento tenía que ser documentado-. La libélula pasó a ser uno de mis "tesoros metafóricos".


Al regresar a mi hogar, investigué sobre sus apariciones y leí que traen buena suerte. Cuenta una leyenda que las libélulas son hadas mágicas cuya misión es que se cumplan los sueños de los humanos. Inmediatamente me puse a crear la página y los talleres de escritura online. Sin dudarlo, bauticé a la libélula como mi "Musa", como la hada madrina de las "Almas con Aroma a Tinta".


 Pienso en la importancia de estar atentos a lo que nos rodea, en la inspiración que sobrevuela esperando que alguien la convierta en letras, en la magia que se genera cuando uno está presto a que el asombro aparezca y concluyo que, a lo mejor, lo que realmente cuenta es el significado y la historia que cada uno le otorga a eso que lo cautiva y lo despierta.


Desde entonces llevo siempre conmigo un cuaderno y una lapicera, lista para documentar los inspiradores hallazgos. Uno nunca sabe dónde puede encontrarlos.


Fotografía de: sensesinlens


¿Alguna vez descubriste algo que te asombró tanto como su significado?

¡Hasta el próximo tesoro metafórico!

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